AIM CSAIRE DISCURSO SOBRE EL COLONIALISMO PDF

De quelques mots convenus, on vous le poignarde. Et balaie-moi tous les obscurcisseurs, tous les inventeurs de subterfuges, tous dischrso charlatans mystificateurs, tous les manieurs de charabia. Le petit bourgeois ne veut plus rien entendre. Notes on the Journey toward the Future: Para Laclau y Mouffe no hay un afuera, ni siquiera un afuera relativo al pensamiento occidental. Et alors, je le demande: Les investissements massifs de capitaux!

Author:Akinolkree JoJozilkree
Country:Armenia
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):10 January 2007
Pages:310
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ISBN:988-1-77897-378-6
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Hijo de un listero de central, estudi en las mejores escuelas de Martinica y fue becado para estudiar en Pars1. Se afan en articular las vivencias y posibilidades de su isla natal mediante prosa y poesa.

Su vida fue una constante lucha y resolucin de contradicciones entre lo que pudo ser y el sueo de lo que quiso ser. Evidentemente se apropi del lenguaje colonizador - el francs culto - para dar un testimonio en el cual, como dijera alguien sobre el ingls del irlands Joyce, le devolvi el idioma a los amos hecho aicos, irreconocible2. Su vida fue un trnsito por los linderos, bordes y encrucijadas del prejuicio y el discrimen que padeci como negro en un mundo blanco, pero al fin de su vida sali reivindicado, inclusive con el homenaje de un funeral de estado, el primero de Francia hecho fuera de la metrpoli.

Su legado escrito oscila entre el lirismo casi pico y la polmica violenta, matizada por el mtodo del anlisis dialctico, la perpetua resolucin de las contradicciones por medio de la tesis o planteamiento inicial, que es retada por su negacin o anttesis y resuelto por la sntesis entre ambas. Esto fue aprendido de lo esbozado en el siglo anterior por los dos exponentes alemanes del gnero - Georg W. Hegel, idealista y trascendentalista, y Karl Marx, materialista e histrico. Esta dialctica se entremezcla con una implacable lgica que usa para desmontar los argumentos pueriles y subjetivos de muchos pensadores y polticos contemporneos a Csaire.

Para entender a Csaire hay que ver los varios momentos de su evolucin. Desde la esperanza de poder redimir con la palabra luminosa y la educacin clsica - atemperada a la cultura local - de un joven egresado casi como agreg en lettres3 de la prestigiosa Escuela Normal Superior parisina, su primera gran contradiccin fue el intento de crear cultura de 3 enfoque local y vocacin universal.

Cuatro aos mas tarde apareci por fin como libro, pero en una traduccin al castellano hecha en Cuba5. En Martinica no era posible por el clima represivo del gobierno insular alineado con el rgimen petainista pro-nazi.

Ya acabada la guerra en por fin sali la primera versin en libro en el francs original6. Este poema fue expandido durante sus sucesivas reediciones y no tomo forma final hasta Actualmente se considera un monumento de la lrica antillana. El Csaire del Cahier es el observador crtico que busca entre la exuberancia natural y miseria humana de su Martinica lograr un ascenso a una nueva conciencia de s por medio del viento abrazante7 que libera de todos los lastres del pasado esclavista y de menosprecio por los de poder.

Escrito con una pluma de yuxtaposiciones surrealistas, lenguaje de cosas hmedas, inestables y blandas y verbos violentos y abruptos, este poema de versos - algunos convertidos en prrafos de prosa - articula el deseo de lograr un ser con perfil propio a travs de la reflexin sobre una historia marcada por sufrimiento y resistencia, resistencia que al hacerse metfora insufla al poeta a encaminarse a una accin militante.

Csaire haba regresado con su esposa Suzanne Roussi y el hijo de ambos en a Martinica y se instal como profesor de humanidades en el liceo escuela secundaria Schoelcher, que haba sido su alma mater.

Aqu pudo influir en seis aos de enseanza a varios jvenes que seran despus por su propio derecho literatos y pensadores: entre ellos Frantz Fanon, quien estudio directamente bajo el. Aun tras dejar la ctedra, sus estilos docentes singulares siguieron, como memoria, influyendo a muchos otros. De esta forma pudo el pasar la guerra. Adems junto a Ren Mnil, compaero de estudios en Francia, Suzanne y otros, fund 4 en una revista cultural y literaria denominada Tropiques.

Mientras, al ao siguiente, pasaba por Martinica rumbo a un exilio neoyorquino, el escritor surrealista francs Andr Breton, buscando algo en una tienda, not el ejemplar de la revista, y de esta forma entabl contacto duradero con Csaire y sus compaeros. La obra literaria del martiniqus ahora marchaba hacia la consagracin, pero la revista de marras fue reprimida por el almirante Robert por casi dos aos8. Mientras, en , Csaire hizo un viaje prolongado a Hait9 en el cual conoci y aprendi a admirar - la rica historia de dicho pas, nico en sacudirse por su cuenta el yugo esclavista.

Y bulla en l el inters de lograr una accin ms efectiva por su isla y por los oprimidos. Esta accin se cuaj cuando Csaire en , instado por el Partido Comunista Francs del cual era miembro, abandona el magisterio y se lanza al ruedo poltico como alcalde de Fort de France, capital martiniquesa, y diputado a la Asamblea Nacional de Pars.

A su vez consolida una clula del Partido en la isla. Tras ganar cmodamente, Csaire particip destacadamente en el proyecto de la Cuarta Republica Francesa en la cual, siguiendo el postulado de igualdad entre todos los franceses, plante exitosamente la departamentalizacin o anexin de las Antillas, la Guayana, y la isla ndica de Reunin10 a Francia: el primer logro de anexin de un pas metropolitano a colonias no contiguas anticipando por casi dcada y media lo que hizo EE.

Un lustro de decepciones le demostr a Csaire que la asimilacin, aun con la izquierda poderosa de entonces, era un callejn sin salida para el ultramar galo. En la Asamblea, en las calles parisinas, en la prensa y en los libros, muchos vomitaban prejuicios racistas y odiosos contra los negros y asiticos, intentando probar su ineptitud para motorizar la civilizacin hegemnica occidental La batalla contra el racismo extremo de un Adolf Hitler en Europa 5 haba desembocado en un resurgimiento de viejos prejuicios.

Y contra ellos, y contra los abusos del colonato sobre todo en frica y Asia, Aim Csaire lanzo en su acto de arrepentimiento y militancia hermanados: el Discurso sobre el colonialismo Comenzaba as el segundo momento de Csaire: el polemista desmantelador de mixtificaciones e hipocresas. Partiendo de una apasionada declaracin de igualdad entre todos los humanos, profesando con Renato Descartes que solo los accidentes individuales diferencian a los humanos entre si y que todos son capaces del ms alto pensamiento, el Discurso Ve a su burguesa decadente, defensiva.

La aventura colonial no fue motivada por el altruismo, sino por el egosmo de interesados de influencia y riqueza, agravado por la hipocresa "de fecha reciente" que trato de justificar este siniestro legado. Enseguida, en la segunda parte, Csaire procede a probar la identidad entre el racismo y prejuicio colonialista y el nazismo alemn que acababa de asolar a Europa.

Su igualamiento del racismo colonial con el genocidio nazi provoco muchas ronchas entre los polticos franceses y belgas, convencidos aun de la justeza de su aventura "civilizadora". Se atrevi aun mas a comparar a Ernest Renan, historiador y ensayista francs del siglo XIX y figura muy respetada en 6 esos tiempos, con los nazis, expurgando el racismo esencial de muchos de sus escritos: un pasaje citado menciona que los chinos, sin sentimiento de honor pero gran destreza manual, son los llamados a ser los obreros del mundo Paradjicamente, este planteamiento se hizo realidad, como demuestra la decisin de Occidente de trasladar sus manufacturas al pas oriental.

En todo caso esto prueba el prejuicio y desigualdad del orden capitalista de principios del siglo XXI. Ante los vacuos resmenes estadsticos de "progreso" suministrados por las autoridades, Csaire hace una apologa de las economas naturales pre-capitalistas practicadas por africanos, asiticos y americanos antes de los Imperios.

Y en aquellas sociedades "primitivas" donde existan desigualdades atvicas, los colonizadores haban fomentado la permanencia de las mismas y la alianza con los opresores autctonos, a menudo y deliberadamente negando a los colonizados los frutos del "progreso" europeo, tal como infraestructura, educacin, salud. En fin, ve en el colonialismo un embrutecimiento preciso del colonizador y la prdida del colonizado en la alienacin y la violencia.

Se lamenta que la Europa que ejecuto los contactos entre civilizaciones era ya en dicho momento dominada por capitalistas y financieros: se pregunta que hubiera pasado si al momento de estos contactos Europa y el resto del mundo se hubieran hallado en otra fase de su evolucin histrica Advirtiendo del barbarismo de la cultura estadounidense, Csaire pasa a la tercera parte a denostar a los respetables colegas suyos de la Asamblea Nacional, a periodistas y a ciudadanos que escriben a los medios exhibiendo todos la muflerie grosera burguesa, la autocomplacencia de la idiotez y la ignorancia que demuestran.

Es particularmente severo con Louis Farigoule alias Jules Romains, ensayista y prolijo novelista que fund el movimiento unanimista que buscaba precisar un sentimiento social nico y una visin esencialista del ser humano en cuanto miembro de una sociedad. Ante la pesadilla para Romains de ver diez millones de negros metidos en la 7 Francia continental, ms de la mitad en el valle del ro Garona al suroeste, Csaire le dice que "su voz tiene menos que ver con los robles, o con los calderos [del orculo antiguo] de Dodona, que con el bramido de los asnos de Missouri" Csaire postula que las nuevas sociedades del Sur global sern sntesis de sus tradiciones y cultura ancestral con los avances del siglo XX, no una estril vuelta al pasado.

Ve una posibilidad de ello en el trato para las nacionalidades en la Unin Sovitica. Llama a reivindicar las viejas civilizaciones de los pases explotados, y - coincidiendo ms o menos con el cubano Jos Marti en su clebre ensayo "Nuestra Amrica"17 de - a saborear el "vino" expresin martiana de las tradiciones y logros propios.

Y reconociendo al antroplogo alemn Leo Frobenius, y a otros europeos que vieron la excelencia de estas culturas, insta a que los africanos digan todos juntos: "Civilizados [somos] hasta la mdula del hueso! La idea del negro brbaro es una invencin europea. Llamando a sus autores "salidos todos apestosos del ombligo sortis tous puants de la cuisse de Nietzsche18" o reencarnaciones de los Doce Pares de Francia, Csaire enfoca varios estudios y ensayos "cientficos" que tratan de establecer una diferencia esencial entre el africano y el europeo, de que la europeizacin dignifica, que el blanco lleva el fardo de la responsabilidad a nombre de ese "nio" perpetuo que es el negro.

En estos reiterados mensajes Csaire no ve sino un falso sentimiento de superioridad y la decadencia de una burguesa que se hace, antes de colapsar, "receptculo adonde fluyen todas las aguas sucias de la historia". Tambin tiene sorna a los llamados etngrafos "mtaphysiciens et dogonneux" de dogon, una etnia del actual pas de Mal en frica Occidental - esto en una alusin oblicua a Marcel Griaule, cuya obra Dios de agua: 8 conversaciones con Ogotemmli19 era una interpretacin muy socorrida - y podemos inferir que para Csaire, eurocntrica e hipcrita - del pensamiento mstico asociado a los africanos.

Csaire, fuera de este comentario, no le "dispara" a Griaule: el reserva sus mayores argumentos contra el gegrafo Pierre Gourou , el sacerdote franciscano belga-flamenco Plcido nombre original Frans Tempels , y el psiclogo de origen corso Octave Mannoni , "estudioso" de Madagascar tras haber vivido veinte aos all.

Aunque poco conocidos fuera de sus mbitos disciplinarios hoy da, hay que notar que Gourou al igual que Griaule estuvo asociado con el importante antroplogo Claude Levi- Strauss y Mannoni fue seguidor del psicoanalista Jacques Lacan. Levi-Strauss y Lacan aun hoy se consideran "autoridades" en sus respectivos campos, y ambos postulan una visin estructuralista de sus sendas disciplinas.

Esta visin, aun eje de apasionados debates, y de enorme influencia en Francia y Europa en la posguerra - y otra vez en los albores del siglo XXI por su alegada superacin por los post-estructuralistas - postula que la realidad posee una estructura subyacente; la conducta y decisiones del individuo se mueven dentro de dicha estructura de la cual no se tiene sino una conciencia parcial.

Este estructuralismo tiende a soslayar el problema de la desigualdad y la explotacin del colonizado al ofrecer en su lugar argumentos mixtificantes que intentan explicar su realidad remitiendo su interpretacin al descubrimiento de esa estructura externa, en rigor ahistrica y "perpetua". Tal visin menosprecia el papel del ser humano como gestor y agente de su propia historia, y entra en contradiccin precisamente con el humanismo dialctico del marxismo que guiaba el pensamiento de Csaire El padre Tempels, por su parte, publica en en Congo, y cuatro aos mas tarde en Francia, su libro La filosofa bant21, en el cual disgrega el pensamiento "filosfico" del africano, 9 lo sita fundamentalmente como una ontologa o forma de ver la realidad, y lo asla de otras condiciones objetivas de su vida como nico elemento "respetable" de su condicin.

Esto provoca el comentario acerbo de Csaire quien dice: "Estos bantes son puros espritus, se los digo En cuanto a Gourou, quien postula como axioma la incapacidad de desarrollo econmico e intelectual de los pases tropicales, Csaire lo tilda de flojo intelectual. Despus de tal declaracin Gourou la matiza indicando que parece ser condicionada por el sometimiento colonial y la opresin que estos pases han sufrido, pero entonces el gegrafo trae el falso para Csaire dilema de escoger entre "estancamiento econmico y salvaguarda de los indgenas o desarrollo econmico provisorio y retroceso de los indgenas" Al analizar a Mannoni, una vez que este ha determinado que los malgaches son "nios grandes", pasivos, faltos de estima e identidad, y cuando se alzan contra el colonialismo, sencillos neurticos, Csaire le acuerda los violentos alzamientos libertadores surgidos una y otra vez en Madagascar.

Plantea Mannoni que las altiplanicies de la isla provocan un comportamiento "irracional" en el cual los malgaches buscan vctimas propiciatorias para resolver sus crisis; pero entretanto da la espalda a la violencia y la irracionalidad de los colonizadores franceses como raz de los problemas del pas Y todava tiene tiempo el martiniqus para enfilar caones a Yves Florenne, conocido escritor, crtico literario y columnista del diario conservador Le Monde.

Florenne exalta la pureza de la sangre francesa ignorando que tambin es producto de un 10 mestizaje cultural e histrico , y celebra que las colonias se integren a la "gran familia francesa". Csaire ve en esto el regreso del argumento exclusivista hitleriano - aun liquidado el Fhrer - y prueba evidente de la decadencia de la burguesa francesa En la quinta parte Csaire propone una relectura de los Cantos de Maldoror, obra tenebrosa y violenta sobre el personaje homnimo - un engendro antisocial a ultranza - escrita por el misterioso poeta "maldito" Isidoro Ducasse, conde de Lautramont Maldoror, en vez de ser, como la critica lo pinta, un nihilista controlado por impulsos satnicos, es en realidad una encarnacin de la violencia y la avaricia del orden capitalista, sublimada a un plano literario y suelto sobre las calles de la metrpoli.

Mas villano que el conocido Vautrin de las historias de Honorato de Balzac, Maldoror no est "detrs de una nube Y a su vez este capitalismo se ceba de las instituciones coloniales. En esta parte, el ltimo intelectual que Csaire desmantela es a Roger Caillois , antroplogo y terico social. Caillois - conocido por sus estudios sobre la funcin social del juego y su anlisis sociolgico del surrealismo, adems de que habiendo vivido varios aos en Argentina domin la lengua castellana y tradujo obras latinoamericanas al francs - tuvo su taln de Aquiles cuando, segn nos dice Csaire, "acaba de pasar una gran clera" porque la etnografa occidental empezaba a traicionar la superioridad de su propia cultura.

Caillois, de hecho, estaba convencido que al margen de un Occidente cientfico y lgico solo estaban a su alrededor las tinieblas del primitivismo. Caillois no perdona a quienes se dispusieron a otorgarle mritos al pensamiento primitivo, tal como el caso de Lucien Levy-Bruhl , quien fue profesor de antropologa en la Sorbona.

Levy-Bruhl haba teorizado que los primitivos 11 organizaban su pensamiento a travs de una "participacin mstica" pero al final de su vida ya reconoca que estos tenan sus sistemas propios de lgica. Para Cailliois, eso era un revisionismo inaceptable. Csaire le acuerda todos los adelantos del conocimiento cientfico de las culturas del Sur pero esto a Caillois "le resbala", adems que solo los occidentales eran depositarios de la moral.

El Sr. Caillois nunca se ha comido a nadie! Y sigue sarcsticamente hablando de otros "adelantos" de la moral occidental como los calabozos, "la baera", "la electricidad" y "el cuello de botella" tres tipos de tortura usados por Francia en Indochina y Argelia. Caillois, haciendo eco de Joseph-Arthur Gobineau , aplogo de la desigualdad racial y de la literalidad bblica y quien fuera una inspiracin ideolgica directa para Adolf Hitler , plantea convencido que la etnografa es blanca, no la hay de otras razas ni etnias.

La consignacin de las culturas de "los otros" las razas subalternas a museos etnogrficos, ya presentes en estos aos, es penosa para Csaire: prefiere que no haya museos, sino culturas vivas. En estas instituciones hay un mensaje no muy disimulado de la superioridad occidental. Mientras, Caillois acepta a "los otros" como individuos, pero no a su cultura que ve como tara al progreso humano.

Y como quiera, las diferencias son para el etngrafo iluso ndices de desigualdad que desembocan otra vez en el "fardo del hombre blanco" que "Caillois-Atlas" sigue cargando. Despidindose de este sujeto, Csaire plantea que "nunca [antes] el Occidente Ya en la sexta y ltima parte del ensayo Csaire se dirige a la cuestin nacional.

Apoyndose en el anlisis histrico de un tal Quinot, el postula que el colonialismo moderno ha equivalido al imperialismo romano que impuso una nacionalidad a expensas de sus culturas perifricas y, al negar la diversidad, propicio un "vaco" a su alrededor que fue ocupado por los 12 invasores germnicos mientras su civilizacin se hunda.

Esto es lo que la Europa burguesa vuelve a hacer dos milenios mas tarde. Ahora: "La hora del brbaro ha llegado. Del brbaro moderno. La hora estadounidense.

FAB FIVE BY MITCH ALBOM PDF

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BHAIRAVA KAVACHAM PDF

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