ANTONIN ARTAU VAN GOGH EL SUICIDADO POR LA SOCIEDAD PDF

Grom However, some books in Macedonian dialects were published in Bulgaria, makedosnki [13] some texts in Macedonian dialect were published in Yugoslavia in the s and s as well. Macedonian has a number of phonemes not found in neighbouring languages. Bulgarian dialectology, Sofiap. Geographical distribution in Makedinski Northern Southeastern Western. At the time, transcriptions of Macedonian used Cyrillic with adaptations drawing from Old Church Slavonic, Serbian and Bulgarian, depending on the preference of the writer. The committees charged with drafting the Macedonian alphabet decided on phonemic principle with a one-to-one match between letters and distinctive sounds.

Author:Modal Shaktira
Country:Montserrat
Language:English (Spanish)
Genre:Photos
Published (Last):13 January 2018
Pages:408
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Alguien vio alguna vez como en sta tela, una tierra equiparable al mar? Entre todos los pintores, Van Gogh es el ms a fondo nos despoja hasta llegar a la urdimbre, pero al modo de quien se despioja de una obsesin.

La obsesin de hacer que los objetos sean otros, la de atreverse al fin a arriesgar el pecado del otro: y aunque la tierra no puede ostentar el color de un mar lquido, es precisamente como un mar lquido que Van Gogh arroja su tierra como una serie de golpes de azadn.

E infunde en la tela un color de borra de vino; y es la tierra con olor a vino, la que todava chapotea entre oleadas de trigo, la que yergue una cresta de gallo oscuro contra las nubes bajas que se agolpan en el cielo por todas partes. Lo lgubre del asunto reside en la suntuosidad con que estn representados los cuervos. Ese color de almizcle, de nardo exuberante, de trufas que parecan provenir de un gran banquete.

En las olas violceas del cielo, dos o tres cabezas de ancianos de humo intentan una mueca de Apocalipsis, pero all estn los cuervos de Van Gogh incitndolos a una mayor decencia, quiero decir a una menor espiritualidad.

Y es justamente lo que quiso decir Van Gogh en sa tela con un cielo rebajado, como pintaba el instante mismo en que l se liberaba de la existencia, pues, esa tela tiene, adems, un extrao color casi pomposo de nacimiento, de boda, de partida. Oigo los fuertes golpes de timbal que producen las alas de los cuervos por encima de una tierra cuyo torrente parece que Van Gogh ya no podr contener.

Antonin Artaud Fragmento de la traduccin realizada por Aldo Pellegrini, en Ttulo original en francs: Van Gogh le suicid de la socit Gallimard, Reedicin: "Van Gogh el suicidado por la sociedad". INTRODUCCIN La buena salud mental de Van Gogh puede ser proclamada, pues a lo largo de toda su vida slo se hizo cocinar una mano y, dejando esto de lado, no lleg ms que a cortarse la oreja izquierda, en un mundo en que la gente come todos los das vagina asada con salsa verde, o sexo de recin nacido azotado y encolerizado ingerido tal como sale del sexo de la madre.

Y no es una imagen, sino una realidad cotidiana, repetida con frecuencia, y sembrada en toda la extensin de la tierra. As es como se sostiene -aunque esta afirmacin resulte delirante- la vida actual en su viejo clima de estupro, de anarqua, de caos, de extravo, de descalabro, de alienacin crnica, de inercia burguesa, de desviacin mental, pues no es el hombre el que se ha desviado sino el mundo , de impudicia deliberada e ilustre hipocresa, de inmundo descrdito por todo lo que representa nobleza, de reivindicacin de un orden fundado absolutamente en el acatamiento de una primitiva injusticia, en sntesis, de crimen organizado.

Las cosas andan mal porque en este momento el mayor inters de la conciencia alienada es no salir de su enfermedad. Es as como una sociedad estropeada invent la psiquiatra para protegerse de las indagaciones de algunos iluminados superiores cuyas facultades de profeca Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - les resultaban molestas. Gerard de Nerval estaba loco, pero lo acusaron de estarlo con la intencin de desacreditarlo sobre ciertas revelaciones fundamentales que estaba por hacer, y una noche, adems de acusarlo, lo golpearon en la cabeza-golpeado realmente en la cabeza-para que olvidara los monstruosos hechos que iba a revelar y que, a consecuencia del golpe, pasaron en su interior al terreno de lo supranatural; porque toda la sociedad, confabulada tcitamente contra su conciencia, en ese momento era bastante poderosa como para hacerle olvidar su realidad.

No, Van Gogh no estaba loco, pero sus telas conformaban mezclas incendiarias, bombas atmicas, cuyo punto de vista, en comparacin con el de todas las pinturas que causaban furor en la poca, hubiera podido alterar gravemente el conformismo larval de la burguesa del Segundo Imperio, y de los sicarios de Thiers, de Gambetta, de Flix Faure tanto como los de Napolen III.

Porque la pintura de Van Gogh no se opone a cierto conformismo de las costumbres sino al de las mismas instituciones. Y despus del paso de Van Gogh por la tierra, ni la naturaleza exterior, con sus mareas, sus climas y tormentas equinocciales puede conservar la misma gravitacin. Con ms razn en el terreno social, las instituciones se desarticulan, y la medicina parece un cadver inservible y en estado de descomposicin que proclama la locura de Van Gogh.

La lucidez en accin de Van Gogh, deja a la psiquiatra reducida a un tugurio de gorilas, obcecados y perseguidos, que slo tienen como recurso, para atenuar los ms terribles estados de angustia y opresin humana, una ridcula terminologa, producto que corresponde a sus viciados cerebros. No hay psiquiatra, en efecto, que no sea un manifiesto erotmano.

Y no creo que haya excepciones en la regla de la arraigada erotomana de los psiquiatras. Hay uno que hace algunos aos se rebel ante la posibilidad de verme acusar, en su totalidad, al conjunto de notables crpulas y timadores patentados al que l perteneca.

Seor Artaud, en lo que a m me toca -me deca- no soy erotmano, y lo reto a Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - que muestre una sola prueba para justificar su acusacin. Slo tengo que presentarlo a usted mismo como prueba, Dr. Tiene el aspecto de quien mete su presa sexual bajo la lengua y despus la hace girar como una almendra, para despreciarla a su manera. A esto le llaman quedarse con la mejor porcin y quedar bien. Si en el coito no consigue ese cloqueo de la glotis que usted conoce tan bien, y de forma simultanea el gorgoteo de la faringe, el esfago, la uretra y el ano, usted no se da por satisfecho.

En el transcurso de estos espasmos orgnicos internos, usted ha adquirido cierta tendencia que es prueba encarnada de un asqueroso estupro, que usted siembra cada vez ms, ao tras ao, porque en trminos sociales no cae bajo la gida de la ley, pero cuando la conciencia lesionada sufre enteramente, cae bajo la gida de otra ley porque ese modo de comportarse le impide respirar.

Mientras que usted, por una parte, establece que la conciencia en actividad produce delirio, por otra la asfixia con su infame sexualidad. Y es se, justamente, el terreno en el que el pobre Van Gogh era casto, casto como ni una virgen ni un serafn podran serlo, porque son ellos, justamente los que han promovido y alentado en sus inicios la gran maquinaria del pecado. Por otro lado, usted, Dr.

Que se sepa que no creo el pecado catlico, pero s creo en el crimen ertico del que precisamente se han abstenido todos los genios de la tierra, los verdaderos alienados de los asilos, o, en caso de no ser as, es porque no eran verdaderamente alienados. Y qu es un verdadero alienado? Es un hombre que elige volverse loco -en el sentido en que se usa socialmente la palabra- antes que traicionar un pensamiento superior de la dignidad humana. Por ese motivo la sociedad se sirve de los asilos para amordazar a todos aquellos Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - de los que quiere deshacerse o defenderse, por haberse negado a convertirse en cmplices de las ms grandes porqueras.

Ya que un alienado, en realidad, es un hombre al que la sociedad no quiere escuchar, y quiere evitar que manifieste determinadas verdades intolerables. Pero el encierro, en este caso, no es el nico recurso, porque la confabulacin de los hombres cuenta con otras armas para sojuzgar a las voluntades que pretende quebrar.

Ms all de las mnimas hechiceras de los brujos de pueblo estn los importantes pases de magia colectiva en la que interviene peridicamente toda la conciencia en estado de alerta.

De este modo, en ocasin de una guerra, de una revolucin, de una hecatombe social todava latente, la conciencia unnime es cuestionada, se cuestiona, y llega a emitir su propio juicio. Puede suceder tambin, que en ciertos casos individuales sobresalientes se le haya inducido a salir de s misma. Es algo que puede suceder durante el da, pero comnmente sucede de noche. Es as como fuerzas siniestras son erigidas y llevadas a la bveda astral, esa especie de cpula umbrosa que, superponindose a la respiracin humana general, configura la ponzoosa hostilidad del espritu malfico de la mayora de la gente.

Es as como las pocas y bien orientadas voluntades lcidas que han tenido que pelear en la tierra, en ciertas horas del da o de la noche se ven a s mismas sumidas hondamente en estados de autntica pesadilla en vela, cercadas por la extraordinaria succin, de la extraordinaria opresin tentacular de una especie de magia cvica que no demorar en presentarse explcitamente en las costumbres. Frente a esa inmundicia general, que tiene de un lado al sexo y del otro a la masa, o a otro rituales psquicos anlogos como fundamento o punto de partida, no es indicio de delito alguno el pasearse de noche con un sombrero coronado con doce luces para plasmar en la tela un paisaje del natural; de qu otra forma, si Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - no, habra podido iluminarse el pobre Van Gogh?

Con respecto a la mano cocinada, es un acto de puro y sencillo herosmo; y en relacin a la oreja cortada slo se trata de lgica directa, y repito: a un mundo que cada vez ms de da y de noche come lo incomible para llevar su malfica voluntad a la materializacin de sus fines, no le queda, en ese punto, otro recurso que enmudecer.

Post scriptum Van Gogh no muri a consecuencia de un estado delirante definido, sino por haber encarnado el lugar de accin de un problema alrededor del cual se debate, desde los orgenes, el espritu injusto de esta humanidad, el de la prevalencia de la carne sobre el espritu, o del cuerpo sobre la carne, o del espritu sobre uno y otra.

Van Gogh a lo largo de toda su vida busc el suyo con excepcional energa y decisin. Y no se suicid en una crisis de locura por la desesperacin de no llegar a encontrarlo, por el contrario, acababa de encontrarlo y de descubrir quin era l mismo, cuando la conciencia unnime de la sociedad, para vengarse y castigarlo por haberse alejado de ella, lo suicid.

Y esto le sucedi a Van Gogh como suele suceder en ocasin de una bacanal, de una misa, de una absolucin, o de cualquier otro rito de posesin, de consagracin, de sucubacin o de incubacin. As esta sociedad se meti en su cuerpo esta sociedad perdonada consagrada santificada y poseda barri con su conciencia sobrenatural que recin haba adquirido, y como una invasin de cuervos negros en las fibras de su tronco interior lo hundi en una ltima oleada, y ocupando su lugar, lo mat.

Ya que es parte de la lgica anatmica del hombre moderno, poder vivir y pensar en vivir, slo como posedo. En lugar de lneas y formas, l pintaba cosas de la naturaleza inerte que parecan movidas por convulsiones. E inerte. Como bajo el espantoso ataque de ese impulso de inercia al que todos hacen alusin con medias palabras, y que jams ha sido tan turbia como desde que la totalidad de la tierra y de la vida actual se confabularon para aclararla.

Pero son mazazos, verdaderos mazazos los que sin cesar dispensa Van Gogh a todas las formas de la naturaleza y a los objetos. Los paisajes cardados por el punzn de Van Gogh, exponen a la vista su carne hostil, el rencor de sus entraas reventadas, que, por lo dems, no se sabe qu inslita fuerza est metamorfoseando. Una exposicin de pinturas de Van Gogh siempre es un acontecimiento relevante en la historia, no en la historia de las cosas pintadas sino en la historia misma histrica.

Ya que no hay epidemia, terremoto, hambre, irrupcin volcnica, guerra, que separen las nmadas de la atmsfera, que tuerzan el pescuezo a la torva cara de fama fatum, el destino neurtico de las cosas, como un cuadro de Van Gogh expuesto a la luz del da, puesto directamente anta la vista, el odo, el aroma, el tacto, en las paredes de una exposicin-, disparada por fin como novedosa en la actualidad cotidiana, puesta en circulacin otra vez.

Pero entre las que figuraban haba suficientes desfiles dando vueltas, salpicados con penachos de plantas de carmn, senderos desiertos coronados por un tejo, soles azulinos girando sobre parvas de trigo de oro puro, y tambin el "To Tranquilo", y autorretratos de Van Gogh, para no olvidar de qu sencillez elemental de objetos, elementos, personas, materiales, obtuvo Van Gogh esas calidades de acordes de rgano, esos fuegos de artificio, esos climas de epifanas, esa "Gran Obra", en fin, de una constante e intempestiva transformacin.

Los cuervos pintados dos das antes de morir no le abrieron, ms que sus otras Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - pinturas, la puerta de cierta gloria pstuma, pero a la pintura pintada, o ms precisamente a la naturaleza no pintada, le abren la puerta secreta de un ms all posible, de una constante realidad posible, a travs de la puerta abierta por Van Gogh hacia un misterioso y temerario ms all.

No es algo que suceda a menudo que un hombre, con la bala del fusil que lo mat en el vientre, pinte cuervos negros y una especie de llanura debajo de ellos, posiblemente lvida, vaca de todos modos, en la que la tonalidad de borra de vino de la tierra se contrasta furiosamente con el amarillo sucio del trigo.

Pero, aparte de Van Gogh, ningn otro pintor hubiera podido encontrar, para pintar sus cuervos, ese negro de trufa, ese negro de "banquete fastuoso" y al mismo tiempo excremencial, de las alas de los cuervos asustados por los fulgores declinantes del crepsculo.

Y la tierra, all, de qu se queja, bajo las alas de los dichosos cuervos, dichosos sin duda slo para Van Gogh, y ostentoso presagio, adems, de un mal que ya no ha de incumbirle?

Ya que hasta entonces nadie como l haba transformado la tierra en ese trapo mugriento empapado en sangre y retorcido hasta extraer vino. En la tela hay un cielo muy bajo, aplanado, violceo como los bordes del rayo.

La inusitada franja ttrica del vaco se eleva en relmpago. A escasos centmetros de la parte alta y como viniendo de la parte baja de la tela, Van Gogh solt los cuervos como si soltara los microbios negros de su bazo de suicida, siguiendo la grieta negra del trazo donde el aletear de su suntuoso plumaje hace pesar la amenaza de una sofocacin desde lo alto sobre los preparativos de la tormenta terrestre. Y, sin embargo, toda la pintura es esplndida.

Pintura esplndida, suntuosa y serena. Acompaamiento digno para aqul que, mientras vivi, hizo girar tantos soles embriagados sobre tantas parvas resistentes al exilio y que, con una bala en el vientre, desesperado, no pudo dejar de ahogar con sangre y vino un paisaje, inundando la tierra con una ltima emulsin resplandeciente y ttrica a la vez, que tiene gusto a vinagre pasado y vino agrio.

Por eso la tonalidad de la ltima pintura de Van Gogh, quien nunca sobrepas los lmites de la pintura, evoca la entonacin brbara y abrupta del drama isabelino ms tenebroso, apasionado y pasional. Una vela sobre una silla, un silln de paja verde trenzada, un libro sobre el silln, y el drama se esclarece. Quin est por llegar? Tal vez Gauguin o algn fantasma? Sobre el silln de paja verde, la vela encendida pareciera delinear el lmite luminoso que separa las dos individualidades antagnicas de Van Gogh y Gauguin.

El motivo esttico de su controversia perdera inters si fuera relatado, pero resultara til para mostrar una bsica escisin humana entre las personalidades de Van Gogh y Gauguin.

En mi opinin, Gauguin crea que le artista deba buscar el origen, el smbolo, elevar las cosas de la vida hasta la dimensin del mito, en tanto que Van Gogh crea que hay que partir del mito y deducir de l las cosas ms pedestres de la vida, y en mi opinin, carajo que tena razn.

Pues la realidad es sobradamente superior a cualquier relato, a cualquier fbula, a cualquier divinidad, a cualquier superrealidad. Slo se necesita el genio de saber interpretarla. Lo que ningn pintor haba logrado, antes del pobre Van Gogh, lo que ningn pintor despus de l volver a hacer, pues creo que esta vez ahora mismo, hoy, en este mes de febrero de , es la realidad misma, el mito de la pura realidad, la realidad mtica misma, la que est en camino de incluirse.

Es as que, despus de Van Gogh, nadie ha sabido agitar el gran cmbalo, el timbre suprahumano, eternamente suprahumano de acuerdo al orden rechazado que hace vibrar los objetos de la vida real, cuando se ha aprendido a afinar el odo lo necesario como para advertir la hinchazn de su macareo.

De esta manera la luz de la vela se hace or, la luz de la vela encendida sobre el silln Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - 11 de paja verde se hace or como la respiracin de un cuerpo apasionado frente al cuerpo de un enfermo dormido. Resuena como una extraa crtica, un juicio concienzudo y asombroso, del cual es probable que Van Gogh, ms adelante, nos permita presumir el fallo, mucho ms adelante, el da en que la luz violeta del silln de paja haya logrado teir totalmente la tela.

Y no es posible dejar de notar esa rajadura de la luz lila que cie los travesaos del gran silln torvo, del vetusto silln esparrancado de paja verde, aunque no se lo advierta a la primera mirada. Ya que el foco est situado en otro ngulo, y su fuente es extraamente sombra, como si fuese un secreto del cual slo Van Gogh habra conservado la clave.

No necesito acudir a la Gran Plaidera para que me revele de qu supremas obras maestras se hubiera enriquecido la pintura si Van Gogh no hubiese muerto a los 37 aos, ya que no puedo decidirme a creer que Van Gogh hubiese pintado un cuadro ms despus de "Los cuervos".

Pienso que muri a los 37 aos porque, ay, haba llegado a la culminacin de su luctuosa y penosa historia de oprimido por un espritu malfico. Pues Van Gogh no abandon la vida por s mismo, por efecto de su propia locura. Fue por la coaccin, dos das antes de su muerte, de ese espritu malfico conocido como Dr. Gachet, psiquiatra profano, causa eficiente, directa y suficiente de esa muerte. Despus de leer las cartas de Van Gogh a su hermano, he llegado a la franca y segura certeza de que el doctor Gachet, "psiquiatra", aborreca, en verdad, a Van Gogh, pintor, y que lo aborreca como pintor, pero sobre todo como genio.

Es intil intentar ser a la vez mdico y hombre honrado, pero es humillantemente imposible ser psiquiatra sin estar a la vez marcado a fuego por la ms incuestionable insana: la de no poder oponerse a ese antiguo reflejo atvico de la turba que hace que cualquier hombre de ciencia, atrapado en la turba, se convierta en una especie de enemigo nato e innato de todo genio.

El origen de la medicina es el mal, si es que no ha originado de la enfermedad, y si, al contrario, ha causado y creado toda la enfermedad para procurarse una razn de ser; pero la psiquiatra ha tenido como origen la turba plebeya de los Katharsis Van Gogh, el suicidado por la sociedad Antonin Artaud - 12 seres que han querido preservar el mal en la fuente de la enfermedad, y que han extirpado as de su propia nada una especie de guardia suizo para arrancar de raz el impulso de rebelin reivindicatoria que est en el germen de todo genio.

Hay en el alienado un genio incomprendido que resguarda en su mente una idea que causa pavor, y que slo el delirio le permite encontrar una salida a las opresiones que la vida le depara.

El doctor Gachet no le deca a Van Gogh que estaba all para modificar su pintura como le o decir al doctor Gastn Ferdire, mdico jefe del asilo de Rodez, que estaba all para modificar mi poesa , pero lo mandaba a pintar del natural, a sumergirse en un paisaje para evitarle el tormento de pensar. Pero ni bien Van Gogh giraba la cabeza, el doctor Gachet le apagaba el conmutador del pensamiento.

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Porque la pintura de Van Gogh no se opone a cierto conformismo de las costumbres sino al de las mismas instituciones. Mientras que usted, por una parte, establece que la conciencia en actividad produce delirio, por otra la asfixia con su infame sexualidad. Por otro lado, usted, Dr. Es un hombre que elige volverse loco -en el sentido en que se usa socialmente la palabra- antes que traicionar un pensamiento superior de la dignidad humana. Ya que un alienado, en realidad, es un hombre al que la sociedad no quiere escuchar, y quiere evitar que manifieste determinadas verdades intolerables.

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VAN GOGH, EL SUICIDADO POR LA SOCIEDAD

E inerte. Como bajo el terrible embate de esa fuerza de inercia a la que todos se refieren con medias palabras, y que nunca ha sido tan oscura como desde que la totalidad de la tierra y de la vida presente se combinaron para esclarecerla. Ahora bien, con mazazos, realmente mazazos los que Van Gogh aplica sin cesar a todas las formas de la naturaleza y a los objetos. Y, sin embargo, todo el cuadro es soberbio. Cuadro soberbio, suntuoso y sereno.

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Van Gogh, el suicidado por la sociedad por Antonin Artaud

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