FRANCO CAUDILLO DE ESPAA PAUL PRESTON PDF

The copies of the book, stored in a warehouse in London, were destroyed during the Blitz and only a handful of copies of his unique chronicle were saved. Now, 70 years after its first publication, this exceptional eyewitness account of the war is republished with a new introduction by Paul Preston. The Life and Death of the Spanish Republic is a unique account of Spanish politics throughout the entire life of the Second Republic, combining personal recollections of meetings with the great politicians of the day with eyewitness accounts of dramatic events. There are two central mysteries in the life of Juan Carlos, one personal, the other political. How to explain the apparent serenity with which he accepted that his father had surrendered him, to all intents and purposes, into the safekeeping of the Franco regime?

Author:Maulabar Kigagore
Country:Netherlands
Language:English (Spanish)
Genre:Travel
Published (Last):7 September 2011
Pages:76
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ISBN:628-3-54390-349-4
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Chicago Daily Tribune, 28, 29 de julio de Se haba comprometido a una poltica de venganza institucionalizada. En Salamanca, fue recogida y examinada la documentacin poltica requisada conforme caa cada ciudad.

Se convertira en un fichero enorme de los afiliados de partidos polticos, sindicatos, logias masnicas y otras organizaciones que a su vez proporcionara la informacin en la cual se basara la poltica de represalias. Entre las cosas que se hizo para entretener a tan ilustre invitado, hubo una gira por los campos de batalla de la guerra civil. Cerca de uno de ellos, le ensearon a Ciano un grupo de presos republicanos trabajando, cuya condicin le provoc al ministro italiano el amargo comentario: No son prisioneros de guerra, son esclavos de guerra.

A su regreso a Roma, hablando con otro gerifalte del rgimen fascista, se refiri a Franco en los siguientes trminos: ese Caudillo es un tipo raro, ah en su palacio de Ayete, encerrado con su guardia mora y rodeado de expedientes de condenados a muerte. Con su horario de trabajo no debe de revisar ms que unos tres al da, porque a este tipo, le gusta mucho dormir la siesta.

Esto no nos debe sorprender porque Franco se crea su propia propaganda. Y, de la misma forma en que Josef Goebbels explicaba las acciones de Hitler a base de falsificaciones, cada cual ms grande, los propagandistas de Franco presentaban la represin las crceles llenas, los campos de concentracin, las ejecuciones, los batallones de trabajo, como fruto de la justicia escrupulosa, pero bondadosa, administrada por un sabio y benvolo Caudillo.

Uno tras otro, se alineaban para cantar las glorias de la noble imparcialidad y misericordia de Franco. Tpico entre ellos era el ex- izquierdista Joaqun Prez Madrigal quien le describa a Franco en trminos salomnicos: Franco, Franco, Franco, es el libertador de la Patria, el restaurador del Derecho, el distribuidor de la Justicia, el regulador tutelar de la riqueza, del amor, del bien Franco, Franco, Franco, es el reconquistador de Espaa, el salvador de los espaoles De todos los espaoles!

De todos los espaoles! Franco es el Vencedor, el Fundador, el Justiciero y el Magnnimo Franco, que cosecha, es el que pesa y mide El es el Estado, la Ley, la Medida 10 Menos generalizada y ms especfica fue la descripcin obsequiada por el mayor adulador de todos, el que haba sido una vez jefe suyo y durante la guerra civil su jefe de propaganda, el novio de la muerte, el General Jos Milln Astray.

Bajo el ttulo de Ejercer la justicia es la ms augusta misin del Jefe del Estado Franco, el Justiciero , Milln Astray escribi: Pleno de emocin, escribo estas lneas, sintindome orgulloso de ser espaol y de ser un soldado que est a las rdenes de Franco. He tenido el alto honor de presenciar el solemne acto del ejercicio de la Justicia por el Jefe del Estado. El Asesor Jurdico daba cuenta detallada de cada caso que se presentaba al fallo supremo. Ni en su ademn, ni en su voz, ni en su mirada, daba a entender aquel digno hombre Teniente Coronel Jurdico, don Lorenzo Martnez Fuset , al que acompaan todos los buenos sentimientos, cul es su opinin o su criterio, reservando pursimamente para el Jefe la augusta misin de juzgar por s mismo.

El General, a pesar de la inmensa complejidad de los problemas que en cada momento tiene que resolver, de la guerra y del Estado, escuchaba atento e inmvil el relato de cada sentencia. Despus de una brevsima meditacin, dictaba su fallo.

Yo contena mi respiracin, y despus de escuchar al fallo del Jefe, nuestras miradas se cruzaban y ni una sola vez la ma dio prueba de dudas. Lo que mi conciencia haba fallado, era idnticamente el fallo del Jefe. Dos veces al cruzarse nuestras miradas los ojos estaban empaados, y no era porque el fallo hubiera sido terrible, sino porque la magnanimidad del corazn de Franco se haba 8 Paul Preston, Botxins i repressors.

Els crims de Franco i dels franquistes Barcelona: Editorial Base, pp. Lespoliaci del patrimoni documental de Catalunya Barcelona: Edicions 62, pp. Mrtires y hroes. Bestias y farsantes vila: Imprenta Catlica Sigirano Daz, pp. En todas cuantas causas, y eran muchas, que los Tribunales proponan la aminoracin de la pena, todas las aprob.

En aquellas en que el fallo fue a condena definitiva, aprobando la sentencia dictada por el Tribunal, las pruebas aportadas haban sido tan plenas y tan horrendos los crmenes contra la Patria y contra los semejantes, que no haba camino posible de clemencia, atendiendo a los altos deberes de la defensa de la misma existencia de la Patria y de la defensa de la vida y del honor de los ciudadanos pacficos.

En los dems casos, imper la generosidad. Nadie, ninguno que no haya cometido crimen y el crimen haya sido probado plenamente en los autos y en el juicio, ha sido condenado.

Ante la menor duda, la pena se ha conmutado o se ha mandado en consulta al Alto Tribunal Militar. Al terminar aquellas dos horas tan intensas de mi vida, me permit con todo el respeto que guardo al Jefe del Estado, decirle: Mi General, perdn por mi atrevimiento, pero como espaol y como soldado, he de manifestar mi admiracin al contemplar cmo administras la justicia y cmo se manifiesta tu corazn tan generoso y tan cristiano y tan espaol.

Cunta justicia haba que hacer en aquellos momentos! Aprovechaba las horas que le dejaban libres sus altas ocupaciones de todo linaje y hasta en el coche iba con su asesor jurdico el comandante Martnez Fuset ocupndose de las causas de los sentenciados a ltima pena. Jams despach uno de estos procesos ligeramente sino asesorndose muy bien, pidiendo repeticin de lectura de tal defensa o de tal acusacin con estas palabras sacramentales: Conmutada la pena o aprobada la sentencia.

Estos afortunados se vieron sometidos a unos consejos de guerra muy breves a veces con docenas sino cientos de presos procesados en el mismo expediente acusados de delitos muy generalizados de rebelin militar o sea haber defendido la Repblica y con poqusima o nula oportunidad para defenderse.

La autorizacin de las sentencias de muerte simplemente requera la firma bajo la palabra enterado del general que mandaba en la provincia. Como consecuencia de unas protestas italianas, desde marzo del , las sentencias deban remitirse al cuartel general del Generalsimo donde reciban la confirmacin o el indulto.

La ltima palabra sobre las sentencias la tena Franco, no como Jefe del Estado, sino como mando supremo de las Fuerzas Armadas.

El hecho de que las apelaciones para la clemencia las sola examinar Franco despus de que el condenado ya estaba ejecutado dio lugar al chiste macabro del capelln de Franco de que en la sentencia el Generalsimo sola escribir enterrado. Como confirmaba Milln Astray, su hombre de confianza era el comandante, despus teniente coronel, Lorenzo Martnez Fuset del cuerpo jurdico militar, el auditor del Cuartel General del Generalsimo.

A pesar del mito divulgado por Milln Astray, Galinsoga y otros, de un Caudillo incansable y compasivo, atormentado por las sentencias de muerte hasta bien entrada la madrugada, la realidad era ms prosaica y brutal. En Salamanca o en Burgos, despus de comer o tomando caf antes de la siesta a la que se refera el conde Ciano, o a veces en un coche dirigindose al frente de batalla, el Caudillo hojeara y firmara las sentencias, a menudo sin leer los detalles, pero especificando, sin embargo, la ms brutal forma de ejecucin: la estrangulacin por garrote vil.

Quero y Simn Editor, pp. Puebla, Mxico: Editorial Cajica, pp. En algunas ocasiones en las cuales se encontraba presente Ramn Serrano Suer, cuando llegaba Martnez Fuset con las carpetas con los expedientes de las condenas, el cuadsimo ofreca retirarse dada la gravedad del asunto. Franco le sola decir que se quedara, diciendo cosas de trmite, Ramn. Mientras el Caudillo y su cuado seguan despachando, Martnez Fuset lea en voz alta el nombre, la edad y la profesin del condenado.

De vez en cuando, sin levantar la cabeza de los papeles que examinaba con Serrano Suer, Franco preguntaba partido poltico? Especificar garrote con prensa no slo era un medio de intensificar el dolor de las familias de los condenados, sino que tena un objetivo de mayor alcance, desmoralizar al enemigo con una demostracin de fuerza y terror implacables. En el invierno de , durante un almuerzo en el cuartel general, se hablaba del caso de cuatro milicianas republicanas que haban cado presas.

Uno de los comensales, el nazi alemn, Johannes Bernhardt, se sobrecogi ante la indiferencia casual con la que Franco, en el mismo tono en que hablara del tiempo, emiti su juicio: No hay nada ms que hacer.

Franco desayunaba chocolate con picatostes y tena un montn de expedientes en la mesa y una silla a cada lado. Mientras segua mojando los picatostes en el chocolate, y disfrutando de su desayuno, repasaba los expedientes, despus dejndolos en una silla u otra. Los de la derecha eran para la implementacin de la pena de muerte, los de la izquierda para la conmutacin de las sentencias. En una ocasin, tras descubrir que el hijo del general Miaja haba sido juzgado y absuelto por un tribunal nacional de Sevilla, Franco intervino personalmente para que lo volvieran a arrestar y a juzgar en Burgos.

Exista la duda sobre si el joven capitn Miaja se haba pasado al bando nacional o lo haban capturado; en consecuencia, el tribunal de Burgos dict una sentencia leve, de manera que Franco orden volver a juzgar al desafortunado Miaja en Valladolid. All, el tribunal militar lo encontr inocente y lo dej en libertad. Franco intervino de nuevo y de modo totalmente arbitrario lo traslad al campo de concentracin de Miranda de Ebro, donde permaneci hasta que fue canjeado por Miguel Primo de Rivera.

A los soldados no les gusta que los civiles se inmiscuyan en asuntos relacionados con la aplicacin de su cdigo de justicia. Despus de decirle que no era de su incumbencia, por fin Franco pareci ceder a los ruegos de su cuado y le prometi hacer algo.

Si Franco hubiera querido, podra haberlo hecho, pero cuatro das ms tarde le dijo a Serrano Suer, quitndose responsabilidad en el asunto: Los militares no pasan por esto, porque ese hombre fue el jefe de la guardia de Azaa. Tanto Serrano Suer como Dionisio Ridruejo afirmaron que el Caudillo se las arreglaba para que los indultos de las sentencias de muerte llegaran slo despus de que hubieran sido ejecutadas.

Manual de dictadores Madrid: Editorial Cambio 16, p. London: Hamish Hamilton, p. Memorias Barcelona: Planeta, , pp. Sin embargo, como l era la autoridad suprema dentro del sistema de la justicia militar, no hay duda de quin tena la responsabilidad ltima.

Como Autor de la Era Histrica donde Espaa adquiere las posibilidades de realizar su destino y con l los anhelos del Movimiento, el Jefe asume, en su entera plenitud, la ms absoluta autoridad. El Jefe responde ante Dios y ante la Historia.

El sistema jurdico de Franco le otorgaba el estatus de jefe mximo, que encarnaba el Estado, personificaba la soberana nacional segn la Ley Orgnica del Estado de , fue el generalsimo de todos los ejrcitos y, segn las leyes de 30 de enero de y 8 de agosto de , tena derecho a dictar normas de carcter general, aun despus de la introduccin de las Cortes en Por otra parte, estaba por encima de las leyes y no poda ser enjuiciado, una irresponsabilidad penal y poltica que se manifestaba en el lema que llevaban las monedas y que le proclamaba Caudillo de Espaa por la gracia de Dios.

Evidentemente, aunque la responsabilidad final era de Franco, la represin fue obra de muchos y l mismo era perfectamente consciente de que algunos de sus subordinados disfrutaban con la sanguinaria labor.

Por ejemplo, su director general de Prisiones, Joaqun del Moral, era tristemente famoso por el placer morboso que le producan las ejecuciones.

El general Cabanellas protest ante Franco por las repugnantes excursiones al amanecer organizadas en Burgos por Del Moral para disfrutar de los fusilamientos del da. Franco no hizo nada. Era plenamente consciente de que la represin no slo aterrorizaba al enemigo, sino que tambin ligaba inexorablemente a quienes la cometan con su propia supervivencia: la complicidad de estas personas garantizaba que se aferraran a l como nico baluarte contra la posible venganza de sus vctimas.

La significacin de la represin en la zona nacional durante la guerra y en toda Espaa despus se puede buscar en la forma y en el fondo de la estrategia de Franco que se dedicaba a la persecucin de unos objetivos polticos de largo plazo ms que a objetivos inmediatos en el campo de batalla. Este hecho derivaba en parte de su propia personalidad, en la que la cautela instintiva coexista con una ambicin casi ilimitada.

Lo que pretenda era poner los cimientos para un rgimen que durase largo tiempo. Su infancia en una familia rota por las infidelidades de su padre haba coincidido con el momento de mayor decadencia de la fortuna poltica de Espaa y, con el tiempo, l llegara a asociar sus dificultades personales a las del pas. En , cuando Franco entr en la Academia militar con apenas quince aos, encontr una atmsfera de ciega hostilidad hacia los polticos liberales a los que se les achacaba la responsabilidad por el Desastre del Durante toda su vida, Franco culpara de las tragedias nacionales a hombres que eran sorprendentemente similares a su propio padre.

En la guerra civil, su objetivo sera lograr no una rpida victoria, sino y esto explica todas las dimensiones de la represin la erradicacin definitiva de tales hombres e influencias en Espaa. La Academia de Infantera de Toledo ense a Franco que el Ejrcito tena el derecho a rebelarse contra cualquier gobierno civil que tolerase el desorden social o las actividades de movimientos regionalistas que ponan en peligro la unidad de la patria. En el plano prctico, la primera experiencia de Franco como soldado y su consiguiente brutalizacin se registraron en Marruecos.

Llegado all en , pasara all diez aos y medio de los siguientes catorce, aprendiendo cmo combatir contra civiles indgenas y hostiles. Nacimiento, vida y muerte de la II Repblica espaola, 2 vols. Buenos Aires: Grijalbo, II, pp. All naci la posibilidad de rescate de la Espaa grande. All se form el ideal que hoy nos redime.

Sin frica, yo apenas puedo explicarme a m mismo, ni me explico a mis compaeros de armas. El salvajismo de las fuerzas de ocupacin lleg a su mximo nivel en agosto de , con la formacin de la Legin o Tercio de Extranjeros, una fuerza de choque en la que Franco sera responsable de atrocidades contra las poblaciones indgenas a las que atacaba.

La decapitacin de prisioneros y la exhibicin de sus cabezas como trofeos eran prcticas comunes. Franco estimul la violencia brutal de sus hombres convencido de que su ttrica reputacin era en s misma un arma para aterrorizar a la poblacin colonial. Cuando Franco regres a la Pennsula en , haba desarrollado totalmente dos de los rasgos caractersticos de su esfuerzo blico durante los tres aos de la guerra civil: la implacable disposicin a usar el terror contra la poblacin civil y la frrea conviccin de que el Ejrcito tena total derecho para imponer sus opiniones polticas sobre la sociedad espaola.

La creciente confianza en su propia misin patritica qued confirmada durante el perodo en que dirigi la Academia General Militar de Zaragoza diciembre de a junio de En ella, asistido por una plantilla de profesores elegida entre sus compaeros africanistas, Franco educ a una generacin de oficiales que combatiran a su lado durante la guerra civil bajo el modelo de la arrogancia brutal de la Legin y convencidos del derecho del Ejrcito a determinar el destino poltico de la nacin.

A lo largo de los siguientes aos que conducan a , tambin haba asumido que l era la persona ms adecuada para definir esas opiniones.

IUSTITIA INTERRUPTA NANCY FRASER PDF

paul preston

Cuando se derrumbaron sus esperanzas y empez el asedio nacional fue el Capitn de Numancia. Con la ayuda americana y la recuperacin econmica se convirti en el padre de los espaoles, y la mscara final fue la del abuelo de su pueblo. Pero llamemos a las cosas por su nombre: la suya fue una dictadura sangrienta y cruel. Durante casi 40 aos, los espaoles pasaron por un lavado de cerebro nacional. Su rgimen fue la institucionalizacin de la victoria. Por qu gan la guerra pues?

CHRIS TOMLIN INDESCRIBABLE PDF

19689 - Paul Preston - Franco y la represión

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